lunes, 6 de marzo de 2017

III

Nunca abuses de la hospitalidad 
de los ojos que logran tener 
una epifanía cuando 
miran al Sol o las nubes. 
No desconfíes de quien te ofrece
una mandarina 
en vez de
café con leche 
a la hora de desayunar.
No llores si roza sus dedos 
en las cuerdas de una guitarra. 
y además canta tan bien 
tan pajarito a la mañana.
Humedecé tus labios y agradecé
que una noche cualquiera 
también se hizo domingo por la mañana

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