Me enojé con mi mamá
por lo que había dicho
y después me di cuenta
que sí
que qué bueno que estabas ahí
conmigo
y es que en realidad
pienso
cualquier lugar es mejor
con vos
miércoles, 20 de diciembre de 2017
miércoles, 20 de septiembre de 2017
Hoy no fui a trabajar
se me rompió el tanque de agua
y el plomero me prometió que iba a venir
en el transcurso de la mañana/ mediodía
que no sabía bien
pero que iba a venir
y acá estoy
en casa
esperándolo.
No va a venir
lo presiento
pero sigo esperándolo
Así que estoy despierta desde las 8.30
porque dos viejas del conventillo
me tocaron el timbre
y me dijeron que el tanque estaba rebalsado
y que estaba "inundando todo el pasillo, nena!"
Y bue, señora, perdón, yo no tengo idea ni de cómo baldear bien un piso
menos de un tanque de agua roto
Asi que acá estoy
desde las 10 de la mañana fumando porro
esperando al plomero
si fuesen las 10 de la noche estaría así mismo
pero esperando al dealer
pienso,
porque son casi la 1 de la tarde y sigo fumando porro
esperando al chabón
que me cae bien el chabón
pero es un colgado y no sé cómo fletarlo de mi vida
Sueno como si estuviese hablando de un tipo con el que salgo
pero no, es el plomero. Que es más importante.
Ahora me río
porque yo pensé que lo que tenía roto era el ' termotanque'
pero no, a las 11.30 Gonzalo me dijo que yo no tenía termotanque
que tenía 'calefón'
y que en todo caso, lo que tenía roto era el tanque de agua
y yo qué se yo,
yo solo sabía que estaba en el techo
eso que se había roto
y que hizo que yo no fuera a trabajar
que me despierte temprano
y que este fumando porro
desde las 10
esperando al plomero.
se me rompió el tanque de agua
y el plomero me prometió que iba a venir
en el transcurso de la mañana/ mediodía
que no sabía bien
pero que iba a venir
y acá estoy
en casa
esperándolo.
No va a venir
lo presiento
pero sigo esperándolo
Así que estoy despierta desde las 8.30
porque dos viejas del conventillo
me tocaron el timbre
y me dijeron que el tanque estaba rebalsado
y que estaba "inundando todo el pasillo, nena!"
Y bue, señora, perdón, yo no tengo idea ni de cómo baldear bien un piso
menos de un tanque de agua roto
Asi que acá estoy
desde las 10 de la mañana fumando porro
esperando al plomero
si fuesen las 10 de la noche estaría así mismo
pero esperando al dealer
pienso,
porque son casi la 1 de la tarde y sigo fumando porro
esperando al chabón
que me cae bien el chabón
pero es un colgado y no sé cómo fletarlo de mi vida
Sueno como si estuviese hablando de un tipo con el que salgo
pero no, es el plomero. Que es más importante.
Ahora me río
porque yo pensé que lo que tenía roto era el ' termotanque'
pero no, a las 11.30 Gonzalo me dijo que yo no tenía termotanque
que tenía 'calefón'
y que en todo caso, lo que tenía roto era el tanque de agua
y yo qué se yo,
yo solo sabía que estaba en el techo
eso que se había roto
y que hizo que yo no fuera a trabajar
que me despierte temprano
y que este fumando porro
desde las 10
esperando al plomero.
martes, 12 de septiembre de 2017
débil
trémulo
vulnerable
dósil
irritable
tantas otras cosas
que opacan
tu maldita misión
tu bendita misión
que es vivir
de
la adorada palabra
camino recto hacia vos
no te abandones
que camino recto hacia vos
yo te abrazo
hasta que sea necesario
de verdad.
No te caigas,
que todavía quedan
mil días por escribir.
trémulo
vulnerable
dósil
irritable
tantas otras cosas
que opacan
tu maldita misión
tu bendita misión
que es vivir
de
la adorada palabra
camino recto hacia vos
no te abandones
que camino recto hacia vos
yo te abrazo
hasta que sea necesario
de verdad.
No te caigas,
que todavía quedan
mil días por escribir.
martes, 15 de agosto de 2017
martes, 8 de agosto de 2017
Te extraño.
pongo te extraño en todos los lugares míos
en mis cuadernos
en mis libretas
en la pared
en el vidrio empañado del baño cuando me baño
en una servilleta
en un mensaje de texto sin destinatario
la marco cuando la leo en un libro
lo escribo acá
escribo te extraño en todos los lugares míos
que no son tuyos
te extraño escondido
de manera que nunca te enteres que lo hago
con tanto desdén
y cansancio.
pongo te extraño en todos los lugares míos
en mis cuadernos
en mis libretas
en la pared
en el vidrio empañado del baño cuando me baño
en una servilleta
en un mensaje de texto sin destinatario
la marco cuando la leo en un libro
lo escribo acá
escribo te extraño en todos los lugares míos
que no son tuyos
te extraño escondido
de manera que nunca te enteres que lo hago
con tanto desdén
y cansancio.
lunes, 3 de julio de 2017
martes, 27 de junio de 2017
Nonono, mirá si se entera mi vieja que dejé la carrera me dice y yo le grité porque iba ibamos por el caminito ese que tiene calle 13 en el medio, era de noche y no andaba nadie así que podía gritarle, y bueno loco qué tiene que se entere tu mamá, se va a largar a llorar una o dos noches y ya; qué tanto, que te supere. Silencio. No pareció importarle. Ni lo que le dije, ni pensar en dejar la carrera. ni lo de la vieja.
Yo solo quiero escribir ficción, me dijo cual veredicto. Escribir y hacer radio, sentenció. Podría hacer un programa de radio de ficción, con personajes y todo y decir pelotudeces, pero con humor, sí un programa de radio de humor surrealista. ¿pero alguien entenderá? bueno, capaz que un poco no, pero yo lo quiero hacer igual. Y tendría una sección llamada Un nombre para una banda indie donde se elige un nombre para una banda indie. Esa idea me gustó, pensé. Y lo ayudé a darle forma. Podrías tirar la consigna durante la semana en feisbuk, le dije, y elegis el nombre que más te gusta y el día del programa haces un tema de esa banda indie en vivo. Silencio. Y yo podría elegir el nombre del disco de la banda indie, pensó en voz alta. Sí, me gusta, me dijo. Otro silencio, pero esta vez era uno de aprobación.
Y en el programa también voy a intentar llorar, me dijo. Pero nadie se va a dar cuenta que estás concentrandote para llorar de mentira. Y qué me importa, gritó; yo quiero que la ficción sea de verdad.
miércoles, 21 de junio de 2017
Vamos a suponer que está amaneciendo en la playa. Tocaba la banda de tu adolescencia cerca del mar, y nos habíamos escapado antes de que terminara el show porque había mucha gente y nosotros estábamos muy drogados y la euforia esa que conocés bien quería salir del cuerpo, corriendo. Nos metimos a una pileta de ese balneario que ahora no me acuerdo el nombre y nos echaron porque era un lugar privado. Le dijiste que nosotros no estábamos privados de nuestra libertad. Re pelotudo, qué tenía que ver. Nos fuimos, bajamos a la orilla, me tiraste a la arena y me dijiste que me case con vos. Menos mal que no te hice caso. Terminaste privado de tu libertad un tiempo después, y me pediste que te lleve la mayor cantidad de cigarrillos que pudiese.
Como sea, antes, mucho antes de que terminaras en la cárcel, de que termináramos en la arena, me asombraba la rapidez con la que te escabullías de las discuciones importantes. Me acuerdo un domingo a la tarde, llovía y eran esos domingos de invierno en Mar del Plata viste, esos que te obligan a encerrarte en una habitación a oscuras como si fueses un psiquiátrico permitiéndote hablar solo con el de al lado, si es que existe el de al lado; en fin, era domingo y estabas tocando la guitarra mientras yo pintaba un cuadro de mierda, creo que después lo terminé tirando porque de verdad era una cagada. Nunca hice nada bien un domingo, salvo garchar y dormir.
Dejé de pintar, y con el pincel cubierto de rojo sangre te pregunté si ya le habías contado que estábamos juntos. Te estaba mirando a la cara. Dejaste de tocar y sin levantar la vista soltaste un no más seco que la concha de mi tía abuela viuda y seguiste tocando. Estabas intentando sacar los acordes de una canción instrumental de esa banda que fuimos a ver en la playa. Quise seguir pintando pero no pude, tampoco pude recriminarte por qué no. Quise hablar pero la garganta se cayó o se calló. Ni las lágrimas se me caían la puta madre. Qué poder de manipulación tenías. Tanto que te levantaste del sillón, dejaste ahí la guitarra, te fuiste a tirar a la cama, me llamaste y terminamos cogiendo. Ya no me importaba que no te importara lo que te había pedido hace tres meses. Después dejé de importarte yo.
Como sea, antes, mucho antes de que terminaras en la cárcel, de que termináramos en la arena, me asombraba la rapidez con la que te escabullías de las discuciones importantes. Me acuerdo un domingo a la tarde, llovía y eran esos domingos de invierno en Mar del Plata viste, esos que te obligan a encerrarte en una habitación a oscuras como si fueses un psiquiátrico permitiéndote hablar solo con el de al lado, si es que existe el de al lado; en fin, era domingo y estabas tocando la guitarra mientras yo pintaba un cuadro de mierda, creo que después lo terminé tirando porque de verdad era una cagada. Nunca hice nada bien un domingo, salvo garchar y dormir.
Dejé de pintar, y con el pincel cubierto de rojo sangre te pregunté si ya le habías contado que estábamos juntos. Te estaba mirando a la cara. Dejaste de tocar y sin levantar la vista soltaste un no más seco que la concha de mi tía abuela viuda y seguiste tocando. Estabas intentando sacar los acordes de una canción instrumental de esa banda que fuimos a ver en la playa. Quise seguir pintando pero no pude, tampoco pude recriminarte por qué no. Quise hablar pero la garganta se cayó o se calló. Ni las lágrimas se me caían la puta madre. Qué poder de manipulación tenías. Tanto que te levantaste del sillón, dejaste ahí la guitarra, te fuiste a tirar a la cama, me llamaste y terminamos cogiendo. Ya no me importaba que no te importara lo que te había pedido hace tres meses. Después dejé de importarte yo.
domingo, 11 de junio de 2017
la cama
nuestro refugio
la piel
nuestro refugio
nosotros
un refugio
escondiéndonos del mundo
abajo de una frazada
la mañana
abriéndose
y yo
hablando en secreto
con uno de tus brazos
-----------------------------------
la noche escabulliendose
en mi techo
destrozandome el sueño
dejándome
con los ojos
cada vez más abiertos
y
yo
que hoy te extraño
nuestro refugio
la piel
nuestro refugio
nosotros
un refugio
escondiéndonos del mundo
abajo de una frazada
la mañana
abriéndose
y yo
hablando en secreto
con uno de tus brazos
-----------------------------------
la noche escabulliendose
en mi techo
destrozandome el sueño
dejándome
con los ojos
cada vez más abiertos
y
yo
que hoy te extraño
miércoles, 17 de mayo de 2017
Hoy Andrea Prodan subió canciones inéditas de Luca.
Hoy vuelo de fiebre, la cabeza me explota. Suenan los temas nuevos de fondo
Me encantaría estar tomando un whisky en las rocas, fumar uno mientras escucho esa voz que cada tanto tose, que escupe ginebra.
Pero no. No puedo. Porque la fiebre. Y este dolor nauseabundo que no para desde hoy a la tarde.
Aunque no sé si quiero que se vaya. La música suena diferente así. Como cuando tenes resaca. Pienso que quizas en ese estado escribió, compuso alguna de estas obras el pelado. Así quizas pueda entenderlo más. O no. No sé. Lo que sé es que la cabeza me va a explotar en cualquier momento.
Solo espero que sea después de terminar de escuchar
a
Luca Prodan.
martes, 16 de mayo de 2017
Me gusta tu soberbia
y tu mirada cuando pensas
nos vemos a las 5 en el mar
yo llevo uno armado
y vos tus pies descalzos
Nos vamos al fondo
a hundirnos
re locos
re fumados
Vamos a reírnos
de lo linda que es la playa
y de tus pies llenos de arena
Me gusta tu desfachatez
a la hora de amar
nunca un reloj supo usurpar
el tiempo que congelamos
cada vez que gritamos
Me gusta verte
cuando te ves en el espejo
cuando te ves en el espejo
miércoles, 3 de mayo de 2017
Ahora que tu cara juega a perderse entre las demás, que soy yo la que impone ese juego de apariencias y desengaños, de ceguera y tesituras erradas, no reconozco ni un centimetro tu voz y no pretendo intentarlo porque prefiero inventar un silencio atroz que no te nombre y no explique tu presencia deshonesta. Hoy prefiero elegir no elegir ver, ni dar, ni sentir. Puedo vomitar, gritar y llorar todo lo que alguna vez no dije y entregartelo en una caja de cigarrillos truchos traídos de la triple frontera.
piel con piel
con otros
masticando el ego
triturándolo
tragándomelo
mirando el techo
uno que no es el tuyo
martes, 25 de abril de 2017
VI
Hoy ya no voy a salir de casa
hoy llovió y se inundó toda la ciudad
no voy a llevar ropa al lavadero
ni comprar para comer
hoy no voy a salir de casa
untaré atún en mi pan
y ya
voy a lavar ropa interior a mano
mientras canto a los gritos que
el tesoro se está hundiendo
voy a bajar las persianas
ponerme el pijama antes de tiempo
y fumar en pipa
todas las explicaciones
que no me das
hasta el final,
el final.
hoy llovió y se inundó toda la ciudad
no voy a llevar ropa al lavadero
ni comprar para comer
hoy no voy a salir de casa
untaré atún en mi pan
y ya
voy a lavar ropa interior a mano
mientras canto a los gritos que
el tesoro se está hundiendo
voy a bajar las persianas
ponerme el pijama antes de tiempo
y fumar en pipa
todas las explicaciones
que no me das
hasta el final,
el final.
domingo, 2 de abril de 2017
V
Una puerta blanca sin timbre.
“Estoy afuera” por un mensaje de texto y viene a abrirme. Un pasillo -que no
dura más de diez segundos- sin luz. La puerta principal que hace un pequeño
chillido cuando la abrís. Paso yo primero corriendo, casi religiosamente para
ir al baño, hacer pis y lavarme las manos. Me seco con una toalla casi siempre
blanca, casi siempre azul.
Me
siento en un sillón color bordó, de esos antiguos que se balancean y lo veo
sacar un libro de la biblioteca que hizo él mismo con unas maderas que encontró
por ahí, acomodada a la izquierda del sillón, frente a un televisor que nunca
está prendido. Ni siquiera sé si funciona. Me lee, una, dos, tres páginas y me
explica lo que piensa del autor. Mientras, yo, le cebo un mate amargo, analizo
lo que él piensa, y observo los cuadros de Eva y Frida colgados en una de las
paredes, pintada de azul, el mismo azul del que está pintada la casa de la
mexicana. Y en otra pared, toda roja, observo los cuadros pintados por él: un
Walsh en blanco y negro y un Néstor al estilo Picasso, color verde.
Me tomo el último mate lavado,
frío, y me paro para abrazarlo, para decirle que todo va a estar bien, que ya
va a haber tiempo de terminar el libro. Cierro los ojos y siento sus brazos apretándome
fuerte como si quisiera hacerme desaparecer, y huelo ese olor a humedad, a casa
vieja, del que ya estoy acostumbrada. Falta abrir las ventanas. O poner más
ventanas…
Ya es tarde y le digo que nos
vayamos a acostar. Cruzamos el pasillo, que separa el comedor de la habitación,
donde descansan dos plantas de marihuana. Las saludo con el presentimiento de
que será la última vez que las vea con vida.
Me siento en la punta de la cama
de dos plazas para sacarme las zapatillas y para sacárselas a él también. Ya
son las once de la noche y desde la ventanita de la pieza no entra ni un gramo
de luz. El foco se quemó, así que experimento la ceguera por unos minutos. Pero
no importa: sé dónde está mi pijama en el ropero de pino; sé cómo hacer para no
chocarme con el escritorio que está frente a la cama; sé de qué lado acostarme
para luego despertar a la mañana e ir corriendo, casi religiosamente, al baño.
miércoles, 15 de marzo de 2017
IV
lunes, 6 de marzo de 2017
III
Nunca abuses de la hospitalidad
de los ojos que logran tener
una epifanía cuando
miran al Sol o las nubes.
No desconfíes de quien te ofrece
una mandarina
en vez de
café con leche
a la hora de desayunar.
No llores si roza sus dedos
en las cuerdas de una guitarra.
y además canta tan bien
tan pajarito a la mañana.
Humedecé tus labios y agradecé
que una noche cualquiera
también se hizo domingo por la mañana
de los ojos que logran tener
una epifanía cuando
miran al Sol o las nubes.
No desconfíes de quien te ofrece
una mandarina
en vez de
café con leche
a la hora de desayunar.
No llores si roza sus dedos
en las cuerdas de una guitarra.
y además canta tan bien
tan pajarito a la mañana.
Humedecé tus labios y agradecé
que una noche cualquiera
también se hizo domingo por la mañana
domingo, 26 de febrero de 2017
II
Rompamos esta piel
Dejemos las drogas de lado
Bueno tampoco tanto
Pero hagamos un reflejo de nosotros mismos
Dejame saber qué sabor
Tiene tu paladar
Tus cuerdas vocales
Tu esófago
Tu estómago
Rompamos toda nuestra piel
Arranquemosla de un solo mordisco
Después uno o dos dedos
Y al final
Fumemos un cigarro
Mirando los pósters del techo.
Dejemos las drogas de lado
Bueno tampoco tanto
Pero hagamos un reflejo de nosotros mismos
Dejame saber qué sabor
Tiene tu paladar
Tus cuerdas vocales
Tu esófago
Tu estómago
Rompamos toda nuestra piel
Arranquemosla de un solo mordisco
Después uno o dos dedos
Y al final
Fumemos un cigarro
Mirando los pósters del techo.
viernes, 24 de febrero de 2017
I
Algo así como una radiografía.
No. mejor algo así como una resonancia magnética.
Algo que deje ver a la perfección
como quedó el corazón.
Estallado, fracturado, averiado, rajado, desbaratado,
fragmentado, despedazado, astillado, fulminado.
Roto. Sí.
La más terrenal, la que más se acerca
la más tangible.
Roto.
Y no. No estoy intentando hablar de amor.
Eso no es lo que importa ahora.
Esto es sobre la consecuencia. El después. Lo que queda.
El corazón roto, en la literalidad.
Es que cuando te despertás a la mañana
(o a la noche, da igual)
y te inclinás hacia adelante
para sentarte en la cama
ahí es cuando en el pecho se siente
un pequeño chillido.
Y después algo así
como cuando cruje una nuez cuando la abrís.
O como esas mecedoras de madera
que en el vaivén hacen un ruido insoportable.
En el vaivén del corazón roto pasa lo mismo.
Y suena más fuerte cuando llueve capaz
y es domingo
y nadie te hizo ravioles con tuco.
O cuando escuchas al pelotudo de Bob Dylan.
Duele.
A veces todo el tiempo
A veces ni siquiera se siente
que el corazón está ahí en el pecho
porque de tanto chillido y quebradura
el chabón queda como desmayado, anestesiado.
El corazón roto no es una metáfora
para revelar la desgracia.
El corazón roto es una definición
de haber olvidado como flotar
en el agua.
En el agua o en la tierra.
No. mejor algo así como una resonancia magnética.
Algo que deje ver a la perfección
como quedó el corazón.
Estallado, fracturado, averiado, rajado, desbaratado,
fragmentado, despedazado, astillado, fulminado.
Roto. Sí.
La más terrenal, la que más se acerca
la más tangible.
Roto.
Y no. No estoy intentando hablar de amor.
Eso no es lo que importa ahora.
Esto es sobre la consecuencia. El después. Lo que queda.
El corazón roto, en la literalidad.
Es que cuando te despertás a la mañana
(o a la noche, da igual)
y te inclinás hacia adelante
para sentarte en la cama
ahí es cuando en el pecho se siente
un pequeño chillido.
Y después algo así
como cuando cruje una nuez cuando la abrís.
O como esas mecedoras de madera
que en el vaivén hacen un ruido insoportable.
En el vaivén del corazón roto pasa lo mismo.
Y suena más fuerte cuando llueve capaz
y es domingo
y nadie te hizo ravioles con tuco.
O cuando escuchas al pelotudo de Bob Dylan.
Duele.
A veces todo el tiempo
A veces ni siquiera se siente
que el corazón está ahí en el pecho
porque de tanto chillido y quebradura
el chabón queda como desmayado, anestesiado.
El corazón roto no es una metáfora
para revelar la desgracia.
El corazón roto es una definición
de haber olvidado como flotar
en el agua.
En el agua o en la tierra.
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